martes, 9 de agosto de 2011

La Parure (resumen de un cuento de Guy de Maupassant)

EN FRANCES, para que puedan practicar.

La Parure (Guy de Maupassant)


C'est l'histoire de Mathilde, une jolie femme mariée avec un fonctionnaire du ministère de l'instruction publique. Ils n'étaient pas riches, pourtant Mathilde songeait toujours aux grands salons, les dîners les plus chers, les fêtes élégantes bref la vie luxueuse.


Un jour, son mari est retourné à la maison avec une agréable surprise. Ils avaient été invites à la soirée à l'hôtel du ministère. Cependant, Mathilde est devenue triste et elle a commencé à pleurer, car elle n'avait pas une robe élégante pour aller à la fête. Elle n'avait pas de bijoux non plus.


Finalement, elle a convaincu son mari de lui acheter une robe très élégante et elle a décidé de rendre visite à une amie très riche pour lui demander de lui prêter des bijoux. Le lendemain, elle est allée chez l'amie et elle lui a prêté une rivière de diamants.


Le jour de la soirée est arrivé et Mathilde a été la plus belle et élégante femme de la fête. Elle a dansé avec tous les hauts fonctionnaires du ministère et même le ministre a voulu danser avec elle.


Après minuit, Mathilde et son mari sont arrivés chez eux. Elle s'est mise devant la glace pour regarder encore une fois la rivière de diamants, mais il n'était plus autour de son cou. Mathilde a poussé un cri...


Tout de suite, elle a envoyé son mari chercher la rivière de diamants en faisant tout le trajet jusqu'au ministère, mais il ne l'a pas trouvée.


Finalement, pour éviter la honte de ne pas pouvoir rendre le bijou à l'amie, ils ont pris la décision d'acheter une autre rivière de diamants. Ils ont vendu tout ce qu'ils avaient. Ils ont utilisé tout l'argent et ils ont aussi emprunté l'argent nécessaire pour acheter le nouveau bijou.


Quelque jours plus tard, Mathilde a rendu visite chez l'amie et elle lui a rendu le bijou, sans rien lui dire sur la perte.


Pendant dix années, ils ont travaillé pour rendre l'argent emprunté, en faisant des économies, en vivant au bout de la pauvreté. Néanmoins, chaque jour, Mathilde se souvenait de la soirée au ministère avec plaisir, car elle avait été la plus heureuse femme du monde.


Un jour, dans la rue Mathilde trouve à l'amie qui lui prêta le bijou ; entre sanglots, Matilde avoue toute la vérité et les difficultés et les souffrances qu'ils ont endurées, elle et son mari pendant toute sa vie pour rembourser le prêt. Très surpris, son amie prend la tête de Mathilde dans ses mains et dit : Matilde, ma cherie amiee, les bijoux que j'ai prêté ont été une simple imitation..., elles n'étaitent pas authentiques !


Plusieurs années plus tard, quand son mari était déjà mort, Mathilde a trouvé, dans une poche du pardessus qu'elle avait utilisé cette nuit-là, la rivière de diamants.



Peligros de una burbuja inmobiliaria

LOS PELIGROS DE UNA BURBUJA INMOBILIARIA

Cuando un país en vías de desarrollo disfruta de una etapa de estabilización en su economía, es habitual que los sectores de población con menos recursos eleven su voz reclamando una distribución más homogénea de la nueva riqueza y apoyen con sus votos a líderes populistas que les prometan dar respuesta a dicha demanda.

Sin embargo, “una cosa es predicar y otra dar trigo”, lo que percibe el líder populista tan pronto como se instala el nuevo gobierno en el poder; no resulta tan fácil repartir los beneficios de la bonanza económica, ya que éstos no se encuentran, como en las antiguas películas de piratas, en un cofre lleno de monedas de oro, sino que son las empresas con sus activos y sus beneficios reinvertidos en maquinaria o nuevas instalaciones, los comerciantes con sus stocks y sus estructuras operativas, la organización productiva del propio estado con sus leyes, normas e impuestos, etc. los que constituyen y sustentan la nueva situación económica.

Por lo general, lo primero que un político aprende en materia económica es que “lo fundamental para tener felices a los votantes es permitirles que incrementen su consumo”; efectivamente, en la medida en que el votante pueda acceder a productos de consumo tales como un televisor,  unos nuevos electrodomésticos, o cambiar de vehículo, observa la vida  con más optimismo y se despreocupa de lo menguado de su salario.  

Pero, ¿cómo conseguir ese aumento del consumo?, se pregunta el político. Muy fácil, haga usted que los bancos otorguen crédito fácil, a tasas de interés reducidas.  En una economía estabilizada - lo que implica una tasa de inflación controlada, estabilidad en la cotización de las divisas, familias y empresas con capacidad para ahorrar y depositar dicho ahorro en los bancos locales, cierto optimismo en el futuro del país-  el sistema bancario estará dispuesto a conceder esos créditos, siempre que se aporten las garantías necesarias.

En los Estados Unidos, durante los gobiernos de los presidentes Bill Clinton y George W. Bush, se estableció como objetivo primordial la reducción de la desigualdad económica (“income inequality”) y, con el apoyo de una política expansiva de la Reserva Federal (FED) que mantuvo alta liquidez y tasas de interés muy bajas, fomentó el acceso al crédito de nuevos consumidores con bajos (o ningún) ingresos, cuya recién adquirida capacidad de compra disparó el consumo e impulsó la economía. 

Inevitablemente, una parte muy importante de ese consumo se canalizó hacia la compra de viviendas, mediante los créditos hipotecarios concedidos por bancos y otras entidades financieras; esos créditos pasaron a constituir las carteras de las tristemente famosas hipotecas “subprime” cuyo desenlace fatal nos resulta conocido. Dejaremos para otro día el estudio detallado del proceso “subprime” y la participación, más o menos inocente, de diversos actores, tanto del sector público (Fannie Mae, Freddie Mac), como del sector privado (bancos de inversión, agencias de rating, brokers, etc).       

Sin embargo, reflexionemos unos minutos sobre la forma en la que afectaría un incremento del crédito en una economía cuyo sector inmobiliario está disfrutando de un cierto desarrollo. Obviamente, la primera impresión es muy favorable: los propietarios de los terrenos sin construir están felices ya que, al aumentar la demanda de viviendas, sus terrenos serán recalificados y aumentarán mucho su valor; los propietarios de viviendas ven como el valor de las mismas aumenta día a día, impulsado por la creciente demanda; los constructores tienen una cartera de trabajo para varios años y, en consecuencia, elevan sus tarifas al elegir aquellas obras que les reportan mayores beneficios empresariales; los desempleados encuentran ahora un mercado laboral  que se disputa sus servicios y aumenta sus salarios; los bancos generan importantes beneficios por los nuevos créditos que conceden, tanto a los promotores inmobiliarios, como a las familias que van a convertirse en propietarios; las municipalidades y el propio estado central contemplan con agrado el incremento de la recaudación, tanto en tasas municipales por la concesión de licencias de construcción, como por los impuestos sobre los beneficios declarados por las constructoras; los notarios y registradores de la propiedad tienen que aumentar sus plantillas de empleados, ya que no pueden atender la demanda de contratos e inscripciones; fabricantes de aparatos sanitarios, muebles, elementos de decoración, etc. gozan de una actividad frenética y contratan a su vez a nuevos operarios; hasta las compañías de seguros ven crecer sus carteras de clientes.

Ante tal espectáculo, el político en el gobierno creerá haber encontrado la piedra filosofal, aquella que convertía en oro todo lo que tocaba… Por el contrario, lo que ha hecho ha sido echar a rodar cuesta abajo una piedra muy peligrosa llamada “burbuja inmobiliaria”.

Durante un tiempo, lentamente al principio, más rápidamente después, la escalada de los precios continuará imparable; las municipalidades autorizarán nuevos desarrollos inmobiliarios lo que supondrá el incremento en el valor de los terrenos; los promotores recibirán nuevos créditos de los bancos, por importes mayores, para la adquisición de dichos terrenos; las familias que ya hayan adquirido una vivienda –no pagada todavía- verán con ilusión que la vivienda que ayer compraron por 100.000, hoy se la compran por 110.000 y se animará a venderla y comprar otra cuyo precio sea de 130.000, ya que el banco está encantado de otorgarle el crédito necesario.

Las familias, deseosas de tomar su parte del pastel, invierten sus ahorros en la compra de viviendas, con la expectativa de que se revaloricen y puedan venderlas en plazo muy breve con sustanciosos beneficios.

Pero llega un momento en el que alguien, normalmente los bancos extranjeros que están otorgando los fondos a los bancos locales para conceder estos créditos, empieza a pensar que los precios que se están pagando por las viviendas no corresponden con la situación real de la economía, y que no es ni lógico ni normal que una vivienda en esa ciudad de un país en una fase inicial de desarrollo, tenga el mismo valor que una similar en el centro de New York o Paris, decide que el riesgo está llegando a un nivel muy elevado y opta por reducir primero, cortar totalmente después, las líneas de financiación a los bancos locales.

El encantamiento se rompe; alguien se ha dado cuenta de que, efectivamente, los valores que se negocian no corresponden con la realidad y empieza una carrera precipitada hacia la desinversión; hay que vender la vivienda –o los terrenos en caso de una promotora inmobiliaria- lo antes posible, aunque sea asumiendo una pequeña pérdida.  

Ante la avalancha de ventas, los valores de las viviendas se hunden rápidamente; lo que ayer se compraba por 130.000, hoy se vende por 100.000 y, si se regatea un poco, hasta por 90.000; los bancos, viendo que la valoración de las viviendas que constituyen su cartera inmobiliaria se desploma y ya no cubre el importe nominal de los créditos, cierran totalmente la concesión de nuevos créditos; sin crédito, el sistema colapsa.

El hermoso castillo de naipes que se ha construido, poco a poco, casi de forma imperceptible, durante el inflado de la burbuja inmobiliaria, se desploma en cuestión de días. Las familias, los promotores inmobiliarios, los bancos, todos los que se las prometían tan felices durante los últimos tiempos, quedan atrapados y tardarán largos años en recuperar, si logran hacerlo, el nivel de vida que tenían antes de que empezara toda aquella locura.

Los restos del naufragio quedan muy pronto a la vista: terrenos adquiridos a precios desorbitados vacíos o con el esqueleto de una construcción iniciada –los denominados “edificios zombis”– deterioran un barrio que iba a ser residencial; las compañías constructoras y las empresas auxiliares despidieron, de la noche a la mañana, a todos aquellos empleados que habían contratado con elevados salarios; las familias, independientemente de la posibilidad de que sus integrantes formen parte de las filas del desempleo, han quedado sujetas a un crédito hipotecario por 30 ó 40 años, para terminar comprando –sacrificando para ello unos ahorros que deberían serles de utilidad en la vejez- una vivienda por un importe mucho más elevado que el que podrían recuperar si la vendieran; los bancos se encuentran con una enorme cartera de créditos morosos, tanto de familias como de empresas, que va a lastrar sus beneficios durante muchos años –si es que no lleva al propio banco a la desaparición– y una pesada cartera de viviendas adjudicadas ante la imposibilidad de sus propietarios de pagar las cuotas del crédito.

Se podrían seguir detallando los problemas que aparecen tras la explosión de una burbuja inmobiliaria, algunos de tipo personal – el famoso “efecto llamada” que un fenómeno de este tipo tiene sobre el colectivo de inmigrantes, extranjeros o del campo hacia los núcleos urbanos-  o familiar, por ejemplo,  aquellos padres que avalaron con sus patrimonios los créditos a sus hijos para que pudieran adquirir una vivienda y ahora reciben las reclamaciones de unos bancos necesitados de recuperar los créditos para su propia supervivencia, pero existen muchas experiencias al respecto que pueden fácilmente ser consultadas... Irlanda, España, etc.

Seguramente, al contemplar la catástrofe que ha provocado con sus populistas medidas de reducir la desigualdad mediante el crédito fácil, el político se consolará pensando que “él lo hizo con la mejor intención…” pero la economía de su país habrá dado un gran salto hacia atrás, entrando en un proceso de recesión, con un sistema financiero quebrado o muy debilitado,  del que tardará muchos años en recuperarse.  

Carlos A. Bacigalupe  

Fabricando un candidato

FABRICANDO A UN CANDIDATO POLITICO
En periodos electorales, es común encontrar entre los candidatos a alguno que ha participado en un proceso anterior. Es posible, sin embargo, que los electores encuentren que su imagen y su discurso han variado de forma notable.  Si alguien piensa que dicho cambio se debe a una maduración de la persona o a una alteración en sus posiciones políticas, debería reconsiderar seriamente el tema; simplemente, ha contratado a un asesor de imagen.

Los asesores de imagen especializados en gestionar las campañas de los candidatos políticos suelen percibir importantes sumas por su trabajo. Sin embargo, no resulta muy complicado desvelar sus métodos de trabajo. Aunque “cada maestrillo tiene su librillo” y cada asesor sus propias guías de trabajo, les invito a que nos convirtamos por unos minutos en asesores y diseñemos nosotros mismos, como en un inocente juego, a nuestro candidato.    
Para ello, vamos a revisar unos cuantos aspectos:
ASPECTO PERSONAL
Vamos a estudiar la imagen que brinda el candidato, revisando fotografías, apariciones en TV o radio, actos electorales anteriores, discursos, entrevistas, etc. eliminando los aspectos que puedan resultar desfavorables (estilo de gafas, vestuario, lenguaje, tono de voz, vocalización, velocidad en el habla, tics nerviosos, lenguaje gestual, peinado, etc.).
Si se trata de un candidato joven, mediante su atuendo vamos a potenciar una imagen de vigor y entusiasmo (ropa a la moda, pantalón vaquero y ropa sport, reloj deportivo, etc.); si, por el contrario se trata de un candidato mayor, debemos potenciar una imagen de experiencia, seriedad, aplomo y reflexión (trajes grises o azules -jamás de color café o marrones- corbatas rojas y/o azules a rayas, gemelos en los puños de la camisa, zapato negro de cordones, reloj clásico con correa de piel).  Esas imágenes deben reforzarse con aspectos tales como velocidad en el habla (más rápido en caso del joven, pausado en el caso del mayor), tono de voz (más elevado el primero, muy bajo (para obligar a prestar atención) en el segundo, complementos (unas gafas adecuadas dan sensación de intelectualidad y preparación), etc.  

Por supuesto, consideraremos el tipo de votante al cual se pretende captar: si se trata de un país en vías de desarrollo, mayormente con actividad en el sector rural, un candidato siempre vestido con traje y corbata puede ser rechazado al percibírsele como “un señorito rico de la ciudad”, mientras que, en caso contrario, un candidato vestido de manera informal en un país avanzado económicamente, será percibido como un “desarrapado”. 
El estado físico del candidato es también fundamental; una persona joven no debería presentar sobrepeso y sí aparecer practicando deporte, preferiblemente el mayoritario en el país; un candidato mayor debería aparecer en público dando largos paseos, preferiblemente del brazo de su esposa y/o jugando con sus nietos.
Hay que tener en cuenta que el atuendo es la primera presentación que hace una persona, antes de decir nada, y la opinión, favorable o de rechazo, que el receptor se lleve es muy difícil de modificar con posterioridad (la denominada “primera impresión”).
ASPECTOS FAMILIARES
Analizaremos e identificaremos sus puntos débiles (divorcios, hijos fuera matrimonio, episodios anteriores con drogas, problemas de alcoholismo…) y diseñaremos unas estrategias defensivas contra ataques a estos aspectos familiares débiles.  

Por el contrario, vamos a potenciar los puntos favorables al candidato (familia estructurada, hermanos unidos, abuelos, hijos asistiendo al colegio, matrimonio estable y feliz, etc.)

SU PERTENENCIA A UN PARTIDO POLITICO
Si es un partido “tradicional”, según sea la situación actual del partido, hay que elegir entre una línea continuista  o una  línea renovadora, siempre mostrando respeto a las figuras notables (no necesariamente las más recientes) del partido, resaltando valores tales como una estructura preparada y con experiencia de gestión, presencia en las municipalidades, etc.

Si se trata de un partido de “nueva creación”, definiremos los principios que guían al partido; haremos hincapié en el entusiasmo e ilusión de los participantes; mencionaremos los proyectos de largo alcance temporal; derrocharemos optimismo, etc.
Si, por último, es un partido “personalista” creado en torno a la figura del candidato, sería conveniente resaltar la fuerza, calidad, preparación y entusiasmo del “equipo de colaboradores”. 
VAMOS A DISEÑAR NUESTRO MENSAJE
Adaptándolo a cada nivel de votante, el mensaje debe ser CLARO, ENTENDIBLE, CONCRETO y fácilmente REPETIBLE (por los simpatizantes del candidato).
Sólida formación económica: El mensaje debe incluir “grandes cifras” (pocas, pero contundentes y favorables al objetivo fijado, por ej. evolución del desempleo, crecimiento económico, exportaciones, energía) haciendo hincapié en los sectores ocupacionales de la mayor parte de los votantes, que son los que más les interesan.

Asimismo, tenemos que identificar algunos casos concretos (determinada empresa o sector) para apoyar la necesidad de cambio y la conveniencia de que sea nuestro candidato quien, una vez identificado el problema, aporte la solución.

Temas internacionales: Hay que estudiar en profundidad unos cuantos temas, preferiblemente sensibles para el propio país (ej. disputas con países vecinos) memorizando datos, fechas, nombres, tratados, etc. de la trayectoria histórica, para dar la sensación de gran estadista. 

Organizaremos entrevistas con personalidades internacionales y/o políticos afines en los países limítrofes; si tenemos presupuesto (quizás a través de la fundación del partido) se puede invitar a grandes economistas o políticos a dar una conferencia en nuestro país y, casualmente, nuestro candidato estará atendiendo a la conferencia (y haciéndose la foto).

También organizaremos su asistencia (y foto) a foros internacionales, sobre todo de temas económicos, tales como los que anualmente se celebran en Davos (Suiza) o reuniones del FMI, ONU (algo relacionado con alimentación, educación o desarrollo), Banco Mundial, etc. Normalmente, no se requiere nada especial; únicamente pagar la cuota de asistencia y los gastos del viaje.

Es conveniente, en aquellos países de religión católica, que nuestro candidato mantenga alguna entrevista con la jerarquía eclesiástica local.

Si existe experiencia anterior en la gestión pública, y ésta es favorable, sería un buen punto mencionarla en el mensaje y, por si acaso, preparar estrategias defensivas contra algún error en la gestión anterior.

DISEÑEMOS NUESTRA ESTRATEGIA DE TRANSMISION DEL MENSAJE
Actos promocionales: vamos a establecer el calendario de acuerdo con la campaña electoral (los últimos actos, multitudinarios, en la capital). 

Analizaremos el tipo de auditorio en cada acto (definiremos vestuario, actividad, tono del discurso,…). Normalmente, el candidato pretende, en este tipo de actos próximos al público en general, mostrarse como “uno de ellos”, buscando una similitud que permita de conexión personal.

Podemos diseñar una “oferta a medida” para cada tipo de acto y/o auditorio; en ocasiones, auditorios tipo colegio, guardería o universidad permiten una “espontánea salida de programa”, por ejemplo, participar en algún juego que se esté desarrollando, o contestar alguna pregunta de los alumnos. Si, por ejemplo, el auditorio es del ámbito rural, el gesto de arremangarse la camisa transmite el mensaje de que es alguien dispuesto a “meter las manos en la masa”. Pero ojo, para ser efectivos, estos gestos deben parecer siempre espontáneos.

Debates entre candidatos: Previamente, vamos a revisar local donde se va a celebrar (iluminación, colores de los fondos, ubicación de cada candidato, temperatura del local); en base a lo anterior, elegir el atuendo del candidato: color del traje y la corbata, maquillaje para evitar brillos de la luz, ubicación para evitar deslumbramientos y/o reflejos (por ejemplo, en las gafas), modulación del tono de voz mediante prueba del micrófono, etc.

Acordaremos la duración del debate y diseñaremos el discurso de tal forma que las frases más importantes queden distribuidas al principio, antes de cada pausa y al final del debate, dejando para la conclusión el mensaje que pretendemos quede en la mente del telespectador.  

Para ello, necesitaremos trabajar el contenido del mensaje, reiterando frases y conceptos de anteriores mensajes; haremos un ejercicio de “brainstorming” para tratar de anticipar las preguntas o intervenciones de otros candidatos, preparando las respuestas (que siempre deben ser aprovechadas por nuestro candidato para lanzar su mensaje); ensayaremos hasta que las respuestas gestuales a preguntas inesperadas sean automáticas, a fin de evitar que un gesto involuntario permita al adversario conocer que ha tocado un punto sensible.

Entrevistas cara a cara con un periodista en TV: Por supuesto, vamos a negociar previamente la duración de la entrevista, las preguntas que se van a realizar y el espacio en el que se va a celebrar. Trataremos de concretar las pausas que se llevarán a cabo (por motivos publicitarios) y el orden en el que se va a celebrar la entrevista con relación a las que se efectúen a otros candidatos, cuyas intervenciones seguiremos muy atentamente para criticar. Ser el primer candidato entrevistado otorga la ventaja de que, por ser la novedad, consigue mayor atención; ser el último otorga importancia (se suele ir de menos a más en las encuestas) y te permite atacar lo manifestado por anteriores candidatos, sin que tengan la opción a defenderse. 

Vamos a tener en cuenta que, antes de empezar a hablar ya estamos comunicando, puesto que  lo primero que va a percibir el telespectador es la imagen del candidato. Por ello es fundamental, al inicio y final de la entrevista, que el lenguaje de gestos (posición de las manos, sensación de confianza y seguridad en sí mismo, forma de sentarse, etc.) sea el adecuado.

Como en el caso anterior, vamos a programar el contenido de nuestro mensaje de forma que las frases más importantes se mencionen al principio, justo antes de cada pausa, al inicio del regreso de la pausa y justo antes del final de la entrevista.

Si es posible elegir, es preferible que el entrevistador no sea percibido como simpatizante del candidato, sino más bien como alguien crítico con su posicionamiento, aunque nunca alguien con quien existan problemas personales y/o profesionales, o por razones políticas.

Tenemos que ser capaces de diferenciar al candidato que va a participar en un debate (serio, formal, “presidenciable”) del candidato que va a una entrevista cara a cara con un periodista (humano, familiar, comprensible de los problemas, optimista y entusiasta) o del candidato que aparecerá en los noticieros (trabajador incansable, próximo a la gente, cariñoso con niños y ancianos, preocupado por los habitantes de menores recursos).

RELACION CON LA PRENSA
Es primordial designar un jefe de prensa competente, preferiblemente un ex - profesional del medio, que nos va a ayudar a:

Redactar el mensaje de tal forma que sea factible extraer titulares (frases cortas, claras, rotundas, expresando firmeza en las convicciones y determinación, llamativas);  
Programar con tiempo las actividades y facilitar el programa a la prensa; facilitar su asistencia a los actos electorales; identificar a los periodistas críticos y dedicarles una mayor atención y deferencia; 

Diseñar las apariciones de forma que el candidato aparezca siempre sonriente, bien peinado, alegre, optimista, relajado, confiado, en cualquier actividad (que siempre será productiva y enfocada al desarrollo y bienestar de la población, por ej. visitando una escuela rural, o una nueva planta agrícola); si es posible y la campaña no es muy larga, programar apariciones casi diarias, para dar la impresión de que es una persona trabajadora y activa.

El objetivo es siempre el mismo: que se repita su nombre, su eslogan, lo fundamental del mensaje y las siglas del partido, tanto como sea posible para que los votantes identifiquen todo ello con la figura del candidato. A fin de cuentas, el objetivo de una campaña electoral es conseguir que los electores voten y que voten por nuestro candidato…

ANALISIS DE LOS COMPETIDORES
Como en todo combate, una de las primeras cosas que vamos a hacer es identificar y establecer un ranking de los potenciales competidores. Vamos a analizarlos, tanto de forma personal (familia, personalidad, sexo, posición y poder dentro de su partido, edad, experiencia anterior, preparación académica, etc.), como en su papel como integrantes de un partido político adversario (el cual puede sufrir disputas internas, casos de corrupción y/o problemas legales, donde puedan existir facciones dispuestas a una secesión, etc.)

Vamos a escuchar y analizar sus mensajes, identificando puntos débiles / fuertes para definir la estrategia y estudiaremos también su lenguaje gestual, tics, gestos involuntarios, etc. que puedan darnos una pista sobre su estado interior en el momento de mantener un debate. 

Por estrategia, nosotros somos la parte elegante, vamos a evitar entrar en descalificaciones ni juego sucio; por el contrario, ante un ataque, nuestro candidato será caballeroso y educado, mantendrá la compostura y aprovechará la respuesta para dejar presente su mensaje.

ELEMENTOS DE APOYO
En muchas ocasiones, es conveniente que el candidato se identifique con algún objeto, ya sea propio o de su partido, el cual deberá estar siempre presente en sus apariciones. Este objeto puede ser una flor (el clavel rojo del PSOE español), algún objeto o una prenda de vestuario (pañuelos de un determinado color), que permita a sus simpatizantes difundir el mensaje de forma subliminal. 

Con esta “hoja de trabajo”, no me cabe ninguna duda de que todos y cada uno de nosotros seremos capaces, a partir de ahora, de descubrir al “candidato de laboratorio”, ¿verdad?

Carlos A. Bacigalupe  

Presentación del blog

Bienvenidos a mi blog:

Visitando el perfil podrán conocer algunos datos personales, un breve resumen sobre mis actividades profesionales y mis preferencias de ocio.

Mi intención es publicar regularmente mis artículos sobre diversos temas, tanto en inglés como en español, y comentarios más breves sobre aspectos de la situación actual.

Espero que aquellos que visiten este blog lo consideren interesante; esa ha sido mi intención.

Un saludo.
Carlos Antonio Bacigalupe